Fragmento "Manifiesta no saber firmar"

"La casa del señor Candidato también tiene nombre, se llama Gobernación. Pero creo que no es de él, porque cuando pasaron tres veranos ya no vivía ahí. Después vivía otro que se llamaba igual, pero cambian de nombre cuando llegan a vivir a esa casa porque la mayoría termina llamándose “Señor Gobernador”. Hay otra casa que se llama Alcaldía y el que vive ahí se llama Alcalde, pero al principio también se llamó igual que el otro... Candidato. ¿No saben ellos que tantos nombres pueden causar confusión? Pero prefiero a Candidato porque es bueno. Él regala comida y cuando nos lleva al hospital nos atienden; caso contrario cuando se cambian el nombre por el de Gobernador, Alcalde o Senador, ya no nos conocen. Siento que no sólo cambian el nombre, sino también el alma."

miércoles, 4 de abril de 2012

Carta de una wayuu al presidente de Colombia. Desvio Rancheria

Vicenta Maria Siosi Pino Wayuu Apshana Pancho, 4 de abril de 2012 Doctor JUAN MANUEL SANTOS Presidente de la República de Colombia Bogotá Respetuoso saludo: Le escribo desde Pancho, una aldea wayuu con casas de barro y techo de zinc, que se levanta en la margen derecha del río Ranchería, el único río de la Media y Alta Guajira. Decenas de rancherías circundan Pancho porque los wayuu vivimos diseminados por este desierto que Dios nos dio. Las gentes por aquí viven de pescar en el río con atarrayas artesanales, aun los niños pescan lizas, bagres, bocachicos, camarón y son nuestro alimento. Las mujeres recogen cerezas, iguarayas, mamoncillos cotoprix, coas silvestres y las venden por las calles de Riohacha. Un poco más arriba en la vega del río uno consigue aceitunas, jamanar, ciruela jova. El otoño con sus truenos escandalosos nos avisa de las lluvias y entonces se preparan las huertas para el frijol, la patilla, auyama, maíz. Recoger la cosecha es un gozo indescriptible. Algunos wayuu tienen rozas permanentes junto al río. Con gran esfuerzo cargan el agua con valdes y riegan mata por mata. Son indígenas de vocación agrícola y gozan de buen alimento en su casa. Otros wayuu toman barro y con agua del río amasan y forman unos bloques que queman en hornos. Fabrican ladrillos para construcción de viviendas citadinas. Como en la orilla del río hay espesa vegetación, un grupo corta las ramas de los árboles de trupillo (vuelven a crecer rápido) y hacen carbón de madera. Es una fuente de ingreso porque el carbón se vende en los restaurantes de los arijuna. Del bosquecillo del río también tomamos la leña para cocinar. Nosotros no tenemos gas domiciliario, ni estufas eléctricas. Algunos hombres van a la ribera del Ranchería y cazan cangrejos azules. Le sacan las muelas y los vuelven a depositar en sus cuevas. Las muelas se comercian. La mayoría de los wayuu criamos chivos. Los rebaños numerosos o escasos van al río a tomar agua. Algunos tienen vacas y caballos. Aquí en Pancho miramos pasar las reses y mulas de los indígenas de Chispana y Buenavista. Nunca dejará de sorprendernos ver acampar cerca del río los grandes rebaños de cabras de los wayuu de la Alta Guajira. Cuando el verano es fuerte arrean su ganado decenas de kilómetros. Se alojan en chozajos improvisados cerca del agua y permanecen allí hasta que disminuye la temporada seca y luego se marchan. El Ranchería es el único río de los wayuu. La única corriente de agua que atraviesa este territorio ancestral dando vida a nuestra vida. Al rio vamos a bañarnos. Es una diversión exultante. Allí se encuentran los jóvenes, se enamoran, fundan lazos de amistad. Las mamas lavan ropa y los pequeñitos aprenden a nadar. Existe entre los wayuu una gran colección de juegos en el agua. Con el barro blando de las orillas las niñas fabrican sus juguetes: muñecas, tacitas, platicos que secan al sol. Los wayuu no tenemos teatro, salas de cine, rueda de Chicago, montaña rusa, ni parque interactivo, solo tenemos el río Ranchería preñado de mitos, leyendas, relatos y encantos. Miles de aves cantan en la aurora de la Guajira. Es la música más hermosa del mundo. Los pájaros van al río a saciar su sed, así como los burros, cerdos, monos, zorro chucho, mapuritos y todos los animales que nos acompañan en este viaje por la vida. El río Ranchería no se seca. Cuando arrecia el verano disminuye su caudal. El mar de leva entra a la corriente y trae como ofrenda pescados del océano para alimentarnos. Entonces subimos un kilómetro rio arriba y allí encontramos agua dulce. En un libro del Cerrejón titulado: “Resumen del proyecto de expansión para grupos de interés” en su página 60 dice que el cambio climático global (CCG) nos afectaría: “el clima en la Guajira podría tornarse más cálido y seco, con una disminución en la pluviometría de 5-10 por ciento. Los glaciales de la sierra nevada de Santa Marta podrían desaparecer hacia el año 2050 lo que afectaría la disponibilidad de fuentes de agua en la región”. ¿Cómo será la vida del wayuu sin el río Ranchería? A Pancho llegaron el día 28 de marzo de 2012 funcionarios del Cerrejón e informaron a la comunidad que tienen proyectado desviar el río Ranchería 26 kilómetros a la altura de la mina de carbón. Advirtieron que el río se va a secar en verano. Pero si nosotros pasamos casi todo el año en verano. Cómo vamos a sufrir esto. Añadieron que posiblemente construyan un embalse en el río Palomino (Barrancas) para surtirnos en verano. Pero en su libro, en la página 48 escrito está que esta fuente de agua desaparece durante la temporada seca. ¿Cómo nos proveerá un arroyo seco? Anunciaron que los 500 millones de toneladas de carbón bajo el río generarían regalías. En 30 años de explotación del mineral las regalías a la Guajira le han servido para nada. Todavía ninguna población del departamento tiene un acueducto eficiente. En Riohacha, la capital, el agua llega en el Barrio Centro tres días a la semana, sin alcanzar subir a las regaderas y en las zonas periféricas, el líquido se recoge solo un día. Los hospitales permanecen en paro, porque no cancelan los sueldos en meses; y el atraso tecnológico es abrumador. La educación ocupa el último lugar del país. Según una investigación del Banco de la República el 50% de los niños wayuu padecen desnutrición. Este año el DNP, Dane, Banco Mundial, Cepal informaron que el departamento de la Guajira ostenta el más alto nivel de pobreza e indigencia en Colombia, con un 64%. Veo que las regalías no han ayudado en lo fundamental. Por qué cambiaríamos nuestro único río por regalías? Al final de la reunión concluyeron que sería una gran obra de ingeniería y que las cosas seguirían igual. A lo que una jovencita de la comunidad preguntó. “Si todo permanecerá Igual ¿Por qué nos quieren compensar? Nuestro transcurrir en la península Guajira gira alrededor del río, el es la gracia y la vida aquí. Por favor no permita que la empresa extranjera Cerrejón destruya el acuífero que mantiene el Ranchería y seque la única fuente de agua que poseemos. Si se licencia el traslado y empezamos a padecer los perjuicios, no podremos volver atrás, el daño es irreversible. Por favor ayude a los wayuu. VICENTA SIOSI PINO Wayuu del clan Apshana

domingo, 1 de abril de 2012

Señores multinacionales. Por: Miguel Ángel López-Hernández

Señores, "Extractores de la Naturaleza", reciban esta palabra, una vez más bajo las barbas de los árboles sombríos, ya han pasado numerosas asambleas entre nosotros; ya han sido más de cien las charlas abiertas con ustedes, las nombradas "consultas previas" y, sin embargo, el entendimiento no llega; continúa tío conejo sin atender los consejos del abuelo búho. Seguimos recorriendo los "territorios matrices" cercados... justamente son los territorios que sostienen los latidos de la pureza natural del país. Desde estas matrices les enviamos nuestro puente de voces para acercarnos a otro tipo de entendimiento: el de la sobrevivencia. Estamos de regreso del cuerpo dialogante de las Mesas de Concertación Indígenas, de las Consultivas de Alto Nivel Afrodescendiente... y nuevamente las palabras prudentes no encuentran sonoridad en los oídos ejecutivos. Ahora, de regreso a la profundidad de los lares, al conjunto orgánico del territorio, tejemos esta palabra cerca, muy cerca del grito de la sangre, del sonido de la linfa y el roce de los huesos columnares del subsuelo. ¿Los han escuchado alguna vez? Sabemos que la espiritualidad, que ustedes llaman romanticismo, es el peor enemigo de los negocios; por ello no esperamos que ustedes nos den la razón, sólo queremos evidenciar la proporción entre su sed de ganancias y el tamaño de sus desastres... y la desproporción final de sus responsabilidades. Igualamos el peso de sus nombres lustrosos con los efectos de los predios que desolarán: "Greystar Gold = polvo de piedra de Santurbán; Cerrejón = vapor del río Ranchería; MPX (Brasil) = socavón del verde Perijá (La Guajira); Anglo Gold Ashanti = laderas estériles de La Colosa (Tolima); Muriel Mining Corporation = aguas envenenadas del Cerro Cara Perro o Ellausakirandarra (Chocó); Grupo Brisa = herida del cerro de Julkuwa de Dibulla; Endesa (Emgesa) = hambre del río Magdalena en El Quimbo (Huila)"... entre otras más. La Gran Minería, es la criatura que ustedes han creado para sostener el movimiento del mundo que, debido a su crecimiento sin fin, terminará por devorarse a sí misma y, con ello, generar el colapso del planeta; terrible criatura que enfrentamos y enfrentaremos con las rogativas de la pertenencia y los cantos de la permanencia colectiva de los habitantes rurales... cantos entrelazados desde el hielo de los Inuits del Canadá hasta los glaciales de Perito Moreno en la Tierra del Fuego... a ella le diremos No, le diremos ¡ya basta!... y nuestra sangre derramada, tal vez, sea la última frontera. Señores Multinacionales, no insistan en violar nuestras autonomías que compartimos con el águila y la hormiga, no insistan en contaminar nuestra verde matriz madre de niños y lagartos, regresen a los espacios de la prudencia en donde el castor detiene su tala; vuelvan a los terrenos de la serena inteligencia en donde cada elemento encuentra el equilibrio de la utilidad necesaria; desistan del delirio de la acumulación y regresen a los viajes a pie frente a las lentitudes de las puestas del sol; prolonguemos los años en la tierra del tejedordealientos: el ser Humano. No insistan en estropear la celebración de lo simple. Aún no es tarde para el Hombre. Los estaremos esperando en el círculo de la palabra templada... allí le ofreceremos las narraciones que nos hablan de aquel amanecer luminoso que se revela en las cercanías del suicidio... en donde el uso de los dones es dosificado y no altera el mecanismo del entorno... en donde el poder del dinero es dominado por el poder genésico del ecosistema. Todo ello todavía es posible, a pesar de los nubarrones en el horizonte. En cualquier caso, la Gran Minería no es una opción para nosotros: los hijos de la Gran Madre Fértil... extensa entre serranías, llanuras y selvas. (Reflexión originada de las innumerables reuniones fallidas entre las autoridades tradicionales indígenas, afrodescendientes y campesinas de Colombia con los altos ejecutivos de las multinacionales y representantes de los gobiernos nacionales). MIGUELÁNGEL LÓPEZ-HERNÁNDEZ amerindia@hotmail.com