Diez jóvenes transformadoras del Caribe
Por: La silla Vacia
Abogada, empresaria y escritora wayuu, se dio a conocer por su cuento 'Manifiesta no saber firmar', que cuenta la historia de las campañas de cedulación masiva del pueblo wayuu en época de elecciones. El cuento, que fue adaptado al cine y ganó en 2012 el premio principal de la bienal de arte indígena contemporáneo en México, fue el punto de partida de la gran denuncia que ha liderado contra funcionarios de la Registraduría que expedían documentos de identidad para los wayuu con nombres inventados y como si todos hubieran nacido el 31 de diciembre.
Esa denuncia puso en evidencia la incapacidad del Estado para reconocer y atender las particularidades culturales y lingüísticas de sus propios ciudadanos y logró que la Registraduría, en 2014, decidiera comenzar a registrar a los indígenas con el nombre manifestado por mismos sus padres, y con mención explícita del pueblo, el clan y el territorio al que pertenecen.
En este momento, está llevando una demanda por inconstitucionalidad contra la Ley 43 de 1993 por vulnerar el derecho de igualdad de los pueblos indígenas de frontera cuyo territorio está dividido en dos o más países, como los wayuu que están entre Colombia y Venezuela, pues los que nacen en otro país no tienen la nacionalidad colombiana. Por eso unos 400.000 wayuu no pueden acceder a servicios públicos ni trabajar en Colombia y ella pide que les sean reconocidas ambas nacionalidades (igual para otros pueblos fronterizos).
Estercilia también ha trabajado contra la violencia sexual contra niñas y jóvenes en La Guajira, y ha impulsado talleres e iniciativas de prevención en un contexto azotado por el problema del turismo sexual.
Por todo esto, es una abanderada de la defensa de los pueblos indígenas y es una mujer que ha sido implacable en sus luchas para que el estado reconozca la diversidad cultural.
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